Amazon Go, la nueva tienda de Amazon en la que no existen las líneas de caja (coges lo que quieres, se factura automáticamente en tu cuenta, y te vas) ha reabierto el debate sobre la máquina sustituyendo a la fuerza de trabajo humana. O dicho de otra forma, se vuelve a hablar de la gente que va a perder sus puestos de trabajo. ¿Qué ocurre con los RRHH cuando sus recursos son robots?

Pelear contra el progreso es contraproducente

Es inútil resistirse a este tipo de avances técnicos. Los robots son más eficientes, más económicos, y tienen un margen de error inferior a los de los humanos. Durante años la tecnología ha ido transformando (que no destruyendo) el trabajo. Lo peor es que resistirse a estos cambios podría ser contraproducente y fomentar la precariedad laboral: una máquina sólo sustituirá a un empleado siempre que la máquina resulte más rentable que el empleado. La única forma de frenar estos avances sería reducir los sueldos de los empleados empeorando sus condiciones laborales, algo que no deberíamos consentir nunca.

Los #RRHH cuando lo robots sustituyan a los humanos Clic para tuitear

Además, un robot sustiturá los trabajos repetitivos y mecanizados, lo que a la larga puede suponer un beneficio en la salud y el bienestar de las personas. Como dice Enrique Dans “Que los trabajos de las llamadas “tres D”, Dull (aburridos), Dirty (sucios) y Dangerous (peligrosos) se vean progresivamente sustituidos por máquinas puede parecer una maldición, pero no lo es: simplemente, hablamos de trabajos que las personas no deberían hacer, que resultan una ofensa para la naturaleza humana.”.

El valor añadido de las personas

Aunque el big data y el machine learning estén facilitando mucho tareas que a priori un robot no podía hacer, es cierto que valores humanos como la creatividad, la innovación o la intuición no van a poder ser sustituidos por una máquina. Donde unos ven una crisis, otros pueden ver una oportunidad, y en un mundo de robots aportar un valor humano a un proceso mecanizado puede ser un elemento diferenciador. Eso sí, para que esto ocurra, estas personas realmente tienen que aportar algo que no aporte una máquina, y por lo tanto es necesario innovar en procesos e invertir en formación.

La tecnología no se puede desinventar y tenemos que avanzar con ella. Y este es el momento perfecto para dejar de ver a los empleados como máquinas y empezar a verlos como personas que aportan valor. En un mundo de robots, las personas podrán aportar más valor que nunca.

Jaime Grau

Fabricante de experiencias y cazador de innovaciones. Siempre jugando, siempre aprendiendo. Diseñador de juego y co-fundador de Prisma.

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