Siempre es un placer hablar de innovación en nuestro blog y hoy vamos a analizar al detalle el concepto de innovación organizacional de la mano de Pere Rosales, autor del libro Estrategia Digital, que ya va por su octava edición, y CEO de Inusual. Lo que empezó siendo una red de apasionados por la innovación, ahora se ha convertido en la empresa líder de insourcing de innovación, que permite a las empresas anticiparse al cambio y potenciar su capacidad innovadora .

Entrevista a Pere Rosales

En Inusual lleváis desde 1997 ayudando a las empresas a impulsar su cultura y comportamiento innovador a través de la colaboración, la creatividad y la productividad. ¿Cómo ha evolucionado el concepto de “innovación” a lo largo de todo este tiempo?

Bueno, ayudando a empresas de la forma que lo hacemos hoy, llevamos desde 2014. Antes éramos una comunidad de profesionales innovadores: cada uno trabajaba en su empresa y compartíamos conocimientos y experiencias a través de listas de correo, foros, etc. Con el tiempo nos dimos cuenta de que esto era algo más y hoy somos una red global de profesionales infiltrados en las organizaciones que quieren innovar de verdad. Las que no sólo lo dicen, sino las que se ponen de verdad a ello y miden sus progresos.

Nosotros creemos que la innovación hoy ya no se trata de tecnología, por muchos nuevos avances que puedan haber en este campo. La verdadera innovación es la organizacional. Hoy ya no competimos con patentes, sino con organizaciones, porque no hay patente que nos puedan proteger de la competencia o que nos asegure sostenibilidad a largo plazo. Pero si nos ponemos en serio a crear una organización innovadora, eso sí que es una ventaja competitiva difícil de superar.

La verdadera innovación es la organizacional | Entrevista con @prosales Clic para tuitear

Muchos trabajadores temen la innovación porque la perciben como una amenaza. como si finalmente fuera a encontrar la manera de reemplazarles en su puesto de trabajo. ¿Los trabajadores deben temerle a la innovación?

Pobre de aquellos profesionales que teman la innovación, porque es imparable. No se puede luchar contra el viento, pero podemos hacer un molino y aprovechar esa energía en beneficio propio; personal y organizacionalmente hablando.

El cambio es imparable y cada vez más frecuente y rápido, así que debemos desarrollar competencias relacionadas con la adaptación rápida. Debemos ser capaces de aprovechar nuestro pasado, liderar nuestro presente y crear nuestro futuro y para hacer eso no necesitamos miedo sino visión y acción. Si alguien teme que su trabajo se lo quite una máquina, es que tiene que cambiar de trabajo en un futuro no muy lejano y hacer algo que una máquina sea incapaz de hacer; no repetición, sino creación. Esa es la clave.

En tu libro Estrategia digital afirmas algo muy interesante: “Lo único importante es que los clientes nos prefieran a nosotros antes que a la competencia.” Esto se podría aplicar también a los empleados de una empresa. ¿Es la innovación el elemento diferenciador que lleva a nuestra plantilla a permanecer en nuestra empresa en lugar de marcharse con la competencia?

Colaboradores felices igual a clientes felices, es una fórmula bien simple aunque bien difícil de conseguir. La gente necesita un estímulo para trabajar a gusto y sentir que es considerada, respetada y desarrollada en su responsabilidad. Si sólo le pedimos a nuestros empleados que “hagan su trabajo” tendremos una organización pasiva que tenderá a la rutina y con ella llegará a la mediocridad.

No importa el tipo de producto o servicio que hagamos, cualquier actividad puede ser abordada desde una actitud pasiva o proactiva, las personas que toman las riendas de su carrera profesional son proactivas y necesitan un lugar donde desarrollarse y ser comprendidas. De lo contrario se van, y a veces, se convierten en competidores.

Una organización pasiva tenderá a la rutina, y con ella, a la mediocridad. Clic para tuitear

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¿Qué papel juegan los datos, algo tan lógico y matemático, en un proceso tan creativo como es la innovación?

Si no tienes datos sólo te queda tu opinión, y eso muchas veces es muy poca cosa. Los datos están ahí, pero tienes que ser capaz de verlos y fijarte en aquellos que son los relevantes. La gracia de los datos no es tenerlos sino usarlos para tomar decisiones. Hay mucha gente obsesionada con los datos que luego no los usa.

Como decía Einstein: “No todo lo que se pueda medir cuenta, y no todo lo que cuenta se puede medir”. La gracia está en saber qué es lo que mueve la aguja de tu negocio y de la innovación que necesita tu organización y para ello necesitas pocos y buenos datos. El trabajo está en saber qué datos y cómo visualizarlos de forma accionable.

¿Dónde empieza y dónde acaba la implantación de un proyecto de innovación en la empresa?

Empieza en la imaginación que prevé un problema que puede ser enfocado como un reto, esa es la semilla de todo y normalmente aparece en las mentes más “inusuales” (o innovadoras) de la organización, estén al nivel que estén. Lo importante de ese reto es que esté alineado con el propósito de la organización y sea respaldado por el liderazgo, de lo contrario esa innovación no llegará a ser más que una quimera.

Una vez el reto está claro, viene la segunda fase que es la creatividad aplicada, nada de ideas de genios ni artistas, sino de gente normal aplicando su capacidad creativa para resolver problemas complejos que se desprenden de ese reto original que antes comentábamos.

Finalmente y casi la parte menos valorada, pero la más importante es la innovación en su más pura esencia. Si tenemos una buena idea y no somos capaces de llevarla a sus destinatarios, sólo habremos hecho gimnasia mental y se trata de hacer un impacto positivo mejorando algo de una forma distinta; eso es innovar de verdad.

Si no llevamos una idea innovadora a sus destinatarios, sólo habremos hecho gimnasia mental. Clic para tuitear

¿Se puede innovar de forma sistemática? ¿O llega un punto en el que una empresa toca techo en innovación?

La innovación no tiene límites, los ponemos nosotros. Pero innovar no es hacer milagros, es usar la mente para progresar de forma realista y tangible. Las organizaciones que hoy son más sólidas son precisamente las que son capaces de cultivar cada día una actitud innovadora en sus equipos, las que disponen de los valores, las metodologías, herramientas y métricas necesarias para crea,r implantar y cosechar los éxitos de todo lo nuevo que hacen. Y eso no es nuevo de ahora, hay empresas como 3M, General Electric o IBM que llevan haciéndolo hace años. Sólo hay que querer hacerlo y ponerse a ello aceptando todas sus implicaciones, que no son pocas.

¿Cómo podemos convencer a las empresas y, sobre todo, a su red de directivos, de que la innovación sí que tiene un retorno de la inversión, aunque se perciba a medio-largo plazo?

La mejor manera de convencer a un directivo es aportando hechos, no palabras. Muchas veces justificamos nuestra poca capacidad para innovar porque no nos dan el permiso para hacerlo, cuando en realidad lo que deberíamos hacer es hacer pequeñas innovaciones y demostrar con hechos reales que somos capaces de usar nuestra mente para mejorar lo establecido.

Si no se nos sube a la cabeza y no vamos por la vida como unos genios incomprendidos, podemos hacer muchas pequeñas mejoras que nos permitirán demostrar nuestras capacidades para innovar. Luego si los directivos son mínimamente inteligentes, no sólo nos darán permiso para innovar, sino que nos pedirán que lo sigamos haciendo.

La mejor manera de convencer a un directivo para innovar es aportando hechos, no palabras. Clic para tuitear

¿Quién marca cuándo es necesario innovar en una empresa: los empleados, los clientes o la Dirección de la empresa?

El primero que se da cuenta que es necesario un cambio y que ahora es el momento de hacerlo. A veces aparece en cualquier rincón, otras forma parte de la estrategia corporativa pero sólo es teoría. La gracia para que una organización innove es que el liderazgo de la compañía se dé cuenta que debe hacerlo. Que debe integrar la cultura del experimento, saber conjugarla con el business as usual para encontrar un unusual business.

¿Qué ventajas tiene externalizar la innovación? ¿Y tiene algún inconveniente?

No aconsejaría nunca externalizar la innovación. Otra cosa muy distinta es pedir ayuda externa para conseguir innovar desde dentro. Si compramos o alquilamos nuestra capacidad innovadora estaremos vendidos a medio plazo porque la organización no tendrá el valor dentro, sino fuera. Nosotros no hablamos de outsourcing, sino de insourcing, que es incorporar dentro lo de más valor, que antes precisamente teníamos fuera.

¿Cuál dirías que es la diferencia principal entre la transformación y adaptación?

Creo que la única diferencia es la escala de tiempo con la que lo miramos. Cuando IBM dejó de vender ordenadores fué una transformación total de su negocio. Pero hoy con perspectiva lo vemos como una mera adaptación al mercado

Y nuestra pregunta estrella, ¿qué es para ti innovar, en el sentido más amplio de la palabra?

Para mi innovar es ser consciente de que el cambio es constante y de que tenemos dos opciones frente a él: aceptarlo o anticiparnos. Si decidimos anticiparnos, empezamos a innovar.

Innovar es ser consciente de que tenemos dos opciones: aceptar el cambio o anticiparnos. Clic para tuitear

María Tatay

Traductora de profesión y comunicadora por vocación. Aporto un poco de la magia de los videojuegos a la vida real a través de @BePrisma_.

Un comentario en “Entrevista con Pere Rosales. Innovación organizacional

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