Mercé Roura es periodista y ha trabajado en televisión (Televisió de Badalona) y en radio (Onda Cero), pero también se dedica a que las personas saquen a la luz su verdadero talento. Por si fuera poco, es autora de los libros “Amo la Imprudencia de mis Palabras” y “Cosas que debí decirte hace cien años“, además es escribir en su blog. Ante un perfil tan polivalente es imposible que no le preguntemos a Mercé sobre las sinergias entre la comunicación en la empresa y el talento humano.

Entrevista a Mercé Roura:

Como comunicadora que eres, ¿crees que las empresas están descuidando la comunicación interna y prestando demasiada atención a la comunicación externa (publicidad, imagen de marca…)?

La comunicación interna es vital, es lo que da coherencia. La falta de comunicación interna no sólo genera grandes dificultades en el día a día porque es fuente de ineficiencia, sino que es el síntoma de algo más… Si no comunicas a tu equipo lo que quieres, si no se siente informado y por tanto valorado, esa falta de comunicación revela que el problema va más allá. Siempre  estamos comunicando, cuando lo hacemos bien, demostramos nuestros valores… Cuando lo hacemos mal, nuestras debilidades. No es malo admitir de lo que carecemos, pero siempre que eso se apoyo en un buen reconocimiento de nuestras fortalezas. Siempre he pensado que cuando alguien no comunica algo es porque no le importa o se avergüenza de ello.

Una empresa sin valores se pierde en los momentos difíciles porque pierde el norte. Clic para tuitear

Una empresa que descuida la comunicación interna demuestra que las personas que la lideran no saben liderar, porque no les importa lo más mínimo el trabajo en equipo ni el clima laboral entre sus empleados, ni su bienestar, ni su motivación y ,por tanto, su rendimiento y grado de compromiso. No sólo eso, demuestra  no tiene proyecto, que no hay liderazgo, que no hay entusiasmo… Una empresa sin valores se pierde en los momentos difíciles porque pierde el norte. Además esa empresa está vendiendo un valor de marca falso e incoherente, que acabará pasándoles factura porque lo que no funciona bien dentro siempre se trasmite al exterior.

El caso es sea por lo que sea, por ineptitud o por desidia, no saben a dónde van.

Una empresa que descuida la comunicación interna demuestra que sus líderes no saben liderar Clic para tuitear


Trabajas continuamente con información. ¿Hasta qué punto debería la empresa ser transparente con sus empleados? ¿Existe algún límite?

El límite es un pacto, es un compromiso… Depende del grado de implicación entre unos y otros. Cierto que muchas veces nos quejamos de los directos que no transmiten pero también hay muchos empleados que prefieren no saber y que se limitan a ir a trabajar sin implicarse. Sólo preguntan cuándo hay crisis y su puesto creen que corre peligro. Gestionar personas es complicado porque son un equipo y así deben funcionar pero al mismo tiempo no se puede olvidar que son personas, cada una de ellas con sus necesidades y con su mapa interior de lo que debe ser su día a día en la empresa.

Por eso, mantener una comunicación fluida y escucharles a todos y cada uno es importante. Muchas veces, las personas no piden más que ser consideradas, que sentir que lo que opinan importa y que se les escucha. Luego, quién decide, ya sabrá si esas opiniones son acertadas o no.

He conocido empresas que son muy transparentes y tienen unos empleados muy implicados e ilusionados para ayudar a tirar adelante y otras que no. Cuanto más se impliquen, más entusiasmo se genera, pero es importante darse cuenta de que quién lleva las riendas tiene la responsabilidad y todo tiene un límite. No sería justo cargar con problemas a quién no tiene la responsabilidad para solucionarlos.

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Según tu blog, te interesa “todo lo que nos puede ayudar a huír de la mediocridad, la hipocresía y la ineptitud.” ¿Crees que debería cambiar algo tanto en la empresa y en la educación para huir de estos valores negativos?

La educación mucho, muchísimo. Como dice la máxima “se contrata por aptitudes y se despide por actitudes” y no estamos siendo conscientes de ello. Convertimos a los estudiantes en receptáculos de información, alguna muy necesaria, otra tal vez no tanto. Sin embargo, no les enseñamos a crear, a imaginar. No les dejemos margen para que experimenten ni les educamos para cuestionarse nada, generamos personas poco críticas y asustadas. Personas que no se atreven a imaginar nada distinto porque tienen la sensación de que si se lo plantean, saldrán expulsados del sistema. No son críticos con nada, se dedican a complacer sin preguntar. Tienen muchos estímulos externos pero no buscan en sí mismos.

Si no te conoces a ti mismo, no despliegas tu talento, no puedes brillar nunca.

Y yo creo que las empresas cada vez más necesitan personas que sepan gestionar sus emociones, que sepan aplicar lo que saben y lo que les apasiona. ¿De qué te sirve un gran experto en algo concreto si en el momento de crisis se encierra en su despacho? ¿para qué un encargado o encargada que sabe muy bien qué protocolo aplicar si es incapaz de comunicar a su equipo, mantenerlo cohesionado o respetarlo?

Hay que dejar margen para que nuestros hijos sepan quiénes son y qué quieren. Educarles en habilidades sociales, emocionales… No sólo la escuela, claro. Yo siempre digo que nos hace falta una escuela para padres, nadie transmite valores que no tenga.

Nos importa mucho si nuestros hijos dominan el inglés (me parece básico) pero ¿de qué les sirve si no saben comunicar? Si no desarrollan su empatía ni saben cómo reaccionar ante un momento de crisis y responder con responsabilidad…

Y en la empresa, lo mismo. Hay empresarios que pagan para que sus trabajadores ocupen la silla. Ocho horas justas. Ocupan el espacio físico pero no el mental ni mucho menos el anímico… Si no hay margen ni se escucha a las personas… Si no se las considera personas, no hay implicación. Si a mi jefe le da igual quién soy ¿por qué me va a importar a mí si este mes hay problemas en la empresa?

Y esos problemas, tal vez son fáciles de solucionar si entre todos hay un mayor grado de implicación que luego se compense de mil formas, la primera de ellas la consideración.


¿Cuál es la mejor forma de que una que persona saque a la luz su talento?

Esa es la pregunta… No hay una… Sacar a la luz tu talento es creer en ti. Y eso es fruto de un trabajo diario, para algunos más fácil y para otros muy complicado. Si no te conoces y aceptas, no te atreves a mostrar al mundo tu valor.

La buena noticia es que está ahí. Todos tenemos. Podemos verlo como que en todos nosotros hay algo que nos hace distintos y que si sabemos explorarlo y hacerlo crecer puede cambiar vidas, servir a los demás y a nosotros, aportar valor. Es como si todos lleváramos dentro una oportunidad de negocio por explotar y tuviéramos que descubrir cómo sacarlo.

Cada persona tiene su manera, una o muchas. Depende del grado de autoestima y de su capacidad para mirar en el interior (algo que se puede educar y gestionar si hay ganas). La comunicación con uno mismo es básica… El en fondo, es como en una empresa, si no se conoce por dentro y no es capaz de decirse a la cara cuáles son sus necesidades, sus miedos, sus fortalezas y sus manías, no puede salir lo bueno.

Cuando alguien me pregunta cómo descubrir y sacar su talento siempre le digo que hable con él mismo y que se hable bien. Que se respete y acepte lo más brillante y lo más oscuro.

Sólo cuando somos capaces de ver nuestras debilidades podemos superarlas.

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¿El método? Hay muchos… Huir no es uno de ellos.


Te has formado en marca personal. ¿Qué les dirías a esos jefes que ven con malos ojos que sus empleados trabajen sus propias marcas personales?

¿Necesitas embajadores de tu marca? Trata a tus empleados como lo que son, personas.


A veces es muy difícil explicarle a un empresario las ventajas de motivar empleados y preocuparte por su felicidad porque dos de las empresas con mejor crecimiento en España, Inditex y Mercadona, se caracterizan precisamente por un riguroso control de los RRHH. ¿Qué les podemos decir cuando ellos creen que estos dos ejemplos les dan la razón?

Lo triste, realmente, es llegar a tener que plantearlo solo en términos de rendimiento ¿no crees? Yo creo que debemos tratar a las personas como merecen siempre, apostar por organizaciones sanas porque así las personas salen de sus caparazones y dejan las corazas, se sueltan y se implican. Si quieres que un empleado se motive dile que le necesitas, que importa, que lo que hace es básico… Y estimúlale, que lo vea con palabras y con gestos. Crea un clima laboral que le haga darse cuenta de que te importa cómo se siente. Los empleados felices hacen que las empresas sean más productivas, no causan bajas por estrés porque no están hartos de dar sin recibir

Recuerdo un día, hablando con una empresaria que aplica este criterio con sus empleados. Habían recibido un premio de diseño importante por uno de sus trabajos, estaba orgullosa. Me mostró el diseño y me dijo que se le había ocurrido la idea a una sus empleadas, un domingo por la mañana paseando por el parque con su hija. Se le ocurrió porque estaba “on” con la empresa, porque se siente implicada y le gusta su trabajo, se siente bien tratada y compensada, porque lleva esa actitud puesta siempre. Justo esa semana, la diseñadora había pedido dos o tres día salir antes porque su hija estaba enferma y la empresaria le había dicho que ningún problema… Porque esté dónde esté está comprometida con el proyecto. Si no dejas respirar a las personas, no pueden ser ellas mismas y no pueden crear cosas maravillosas…

Si no dejas respirar a las personas, no pueden ser ellas mismas y no pueden crear cosas maravillosas… Clic para tuitear


Y ya para terminar. ¿Qué es para ti innovar?

Atreverse a imaginar algo distinto. Saber qué hacen otros y plantearse si a nosotros nos sirve o si debemos hacer lo contrario. Pasar por donde nunca nos atrevemos a pasar, arriesgarnos a fallar, cambiar de perspectiva… Intentar lo nuevo, usar más el ingenio que la fuerza, poner en valor lo que a veces está escondido o no se ve… Creer tanto en tu proyecto que te des cuenta cuándo necesitas reinventarlo y darle un empuje… No conformarse, no ceder a la desidia. Confiar y entusiasmarse por lo que vendrá.

Jaime Grau

Fabricante de experiencias y cazador de innovaciones. Siempre jugando, siempre aprendiendo. Diseñador de juego y co-fundador de Prisma.

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