Curso de gamificación en la formación

Lección 5: No todos los juegos son gamificación

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Muchas veces acudimos a la gamificación buscando algo que no es gamificación, porque metemos todo lo que tiene que ver con el juego en la formación dentro del saco de la gamificación, y no es así.

Cuando hablamos de juegos aplicados a la formación podemos hablar de dos sistemas diferentes: gamificación y serious games.

La gamificación:

La gamificación es un juego parcial, no un juego completo. Con la gamificación lo que estamos realizando es aplicar una serie de elementos de juego en ámbitos que no son juegos, como el marketing, la salud, el día a día, o lo que a nosotros nos interesa: la formación. Al final lo que estamos haciendo es aplicar estos elementos a ámbitos que se realizan en nuestras rutinas, actividades que se realizan en la vida real.

El objetivo de estos elementos de juego no es divertir (aunque pueden divertir, pero esto es secundario), sino motivar a realizar acciones. Estos elementos (barras de progreso, puntos, niveles, rankings…) se aplican en actividades que ya existen.

Vamos a ver un ejemplo aplicado a la formación (que es a lo que hemos venido). No es lo mismo que te entreguen un pdf de 200 páginas y te digan “tienes que leerte esto para dentro de 15 días”, que te marquen un plan con gamificación donde una barra de progreso te indica lo que llevas leído, donde te dan una medalla cada 20 páginas, donde te indica tu nivel de experto en la materia según lo avanzado que estés en la lectura… ¡La actividad es la misma! Pero hemos añadido una serie de elementos (barras de progreso, medallas y niveles) que motivan a avanzar (no que la hagan más divertida). Por esta razón decimos que se trata de un juego parcial. Aplicamos elementos de juego a actividades reales.

Los serious games

Un serious game es un juego completo, un juego de pies a cabeza, como lo es el Candy Crush o el Super Mario Bros. Puede que no te hayas dado cuenta, pero jugar es lo mismo que aprender. Jugar a Super Mario bros es aprender a jugar a Mario Bros, porque tenemos que aprender un serie de patrones: ¿cómo de lejos puedo saltar? ¿Qué pasa si salto encima de un malo? ¿Qué pasa si choco contra él de lado y no saltando? ¿Qué pasa si me meto por esta tubería? Información que debemos aprender para superar el juego. Por eso en los juegos conforme avanzamos son cada vez más difíciles, introduciendo nuevos retos o nuevos enemigos, porque nos aburrimos de un juego cuando ya no tiene nada nuevo que enseñarnos.

Ahora imagínate que estamos ante un juego donde en lugar de enseñarnos cosas inútiles para la vida real (como matar a la tortuga de Mario) nos enseña cosas útiles para la vida real (como vender más, o como operar a corazón abierto). En ese caso estamos ante un serious game: un juego tan realista que nos enseña algo que podemos aplicar en nuestro día a día.

Vamos a seguir con el ejemplo anterior. Imagínate que en lugar de darnos un pdf de 200 páginas llamado “15 formas de vender más”, en realidad nos instalan un juego en nuestro móvil donde nos metemos en la piel de un comercial que tiene que tener aventuras por el mundo descubriendo las 15 formas para vender más mientras las va poniendo en práctica durante su aventura. ¿Mola verdad?

¿Qué opción es mejor?

No existe una opción mejor o peor, sino que cada una de ellas nos podrá encajar más o menos según nuestra situación.

A favor de la gamificación:

  • Es muy replicable, un mismo juego te puede servir para muchos cursos y muchas temáticas distintas.
  • Es más económica ya que requiere menos esfuerzo crearla y ponerla en funcionamiento.
  • Es muy rejugable ya que realmente no estás “jugando” sino aplicando elementos de juego a tu día a día.

En contra de la gamificación:

  • Aunque no es necesario cambiar el sistema, si no se cambia regularmente puede resultar repetitiva.

A favor de los serious games:

  • La experiencia es mucho más cercana a la realidad.

En contra de los serious games:

  • Son muy caros, ya que estamos hablando de programar un juego de pies a cabeza.
  • No son nada replicables, para cada formación necesitarías un juego nuevo.
  • Son poco rejugables. Es menos probable que juegues una segunda vez.

En conclusión: Aunque los serious games puedan ser más eficaces, la gamificación es más eficiente y su retorno de la inversión es mucho mayor.

¡Pero basta de teoría! En la siguiente lección vamos a aprender a hacer un juego sencillo. Aunque con todo lo visto seguro que ya te haces una idea. ¡Nos leemos dentro de dos días!

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Jaime Grau

Fabricante de experiencias y cazador de innovaciones. Siempre jugando, siempre aprendiendo. Diseñador de juego y co-fundador de Prisma y Zeppelean.