Queridos Reyes Magos:

Todavía no hemos acabado de montar las luces en el árbol en la oficina y ya solo quedan unos días para las vacaciones de Navidad. ¡Se me ha echado el tiempo encima y casi no llego a tiempo para enviaros mi carta! Os escribo desde la oficina, donde, como manda la tradición en diciembre, el personal anda como loco cerrando el año (me incluyo).

Este 2016 me he portado muy bien: he apurado al máximo el presupuesto, he hecho todo lo posible por solucionar los malentendidos entre trabajadores sin que el ritmo de trabajo se viera afectado y no he escatimado en esfuerzos para dar con el candidato que necesitamos. Así que este 2017 quiero algo diferente y especial:

Quiero que se invierta el mismo esfuerzo para retener talento que para captarlo.

Aunque nos tomamos muchas molestias para seleccionar a la persona ideal, luego parece que nos importa un comino si se queda o no. Contratar a una persona es solo la mitad del trabajo, a partir de aquí tenemos que hacer crecer esa relación si queremos que perdure.

Quiero que mis trabajadores estén motivados.

Todos los años nos pasa lo mismo: personas que empiezan a trabajar con muchísima ilusión al cabo del tiempo dejan de aportar nuevas ideas y se contagian de la mediocridad de otros compañeros. A largo plazo, esto nos va a pasar factura en la empresa, porque el coste de la desmotivación es altísimo.

Quiero que mi empresa me dé la oportunidad de demostrar el valor que RRHH puede aportar al negocio.

La transformación digital, el salario emocional, las redes sociales corporativas o el employer branding han dejado de ser simples palabras a convertirse en una realidad en el mercado. Y una realidad rentable.

Quiero que mi empresa apueste por la innovación en los RRHH.

Los de marketing ya tienen sus programas de gestión de redes sociales y los de ventas sus CRM… ¡Y a mí seguís sin dejarme algún juguete digital! He leído por ahí algo sobre gamificación en la evaluación del desempeño que tiene buena pinta y tengo ganas de probar cosas nuevas, pero sin el apoyo de Dirección ningún proyecto llegará a buen puerto.

Sé que lo que os pido no es fácil, pero me cansa recibir carbón todos los años: las malas caras de algunos empleados, los problemas de rotación o un montón de horas en gestiones inútiles que entorpecen mi verdadero trabajo. Sé que con el enfoque y las herramientas adecuadas, podemos cambiar la situación.

Atentamente,
El departamento de RRHH de Espainisdifferent, S. L.


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María Tatay

Traductora de profesión y comunicadora por vocación. Aporto un poco de la magia de los videojuegos a la vida real a través de @BePrisma_.

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